Estudiantes, escuelas rurales y la Asamblea Ciudadana Ambiental marchan por el centro de la ciudad para renovar el compromiso con la educación y la defensa del medio ambiente. Nahuel Gieco repasó la historia de esta iniciativa, el rol de los jóvenes y la causa para reactivar el sitio histórico en Arroyo Verde.
La ciudad de Gualeguaychú celebra la 22ª edición del Grito Blanco, una de las movilizaciones de concientización ambiental más emblemáticas de la región. Organizada por la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú, la jornada reúne a estudiantes de todos los niveles educativos en una manifestación que busca visibilizar el cuidado de los recursos naturales y la participación social bajo la consigna de este año: “Sin agua no hay vida”.
En diálogo periodístico, Nahuel Gieco, integrante de la Asamblea, compartió el origen, la vigencia del movimiento y los desafíos de sostener una causa comunitaria a lo largo de más de dos décadas.
Un hito nacido desde la juventud y las escuelas
El Grito Blanco surgió en los primeros años de la lucha socioambiental contra la instalación de plantas celulósicas sobre el río Uruguay. En aquel contexto, según relató Gieco, los jóvenes que no contaban con movilidad para trasladarse hasta el corte en Arroyo Verde conformaron la Asamblea Juvenil Ambiental.
"Con el símbolo tan puro del guardapolvo blanco que unifica a los estudiantes, se creó el Grito Blanco. Vecinos comprometidos como el entrañable Juan Veronese y Gilda fueron los mentores de todo esto", recordó Gieco, quien comenzó a militar en la causa a los 19 años.
A diferencia de otras movilizaciones, la jornada cuenta con el respaldo institucional de las autoridades educativas —tanto públicas como privadas— y el acompañamiento de diversos sectores, con una regla estricta sobre el escenario: los únicos protagonistas son los estudiantes. Durante el acto, delegaciones escolares leen consignas, presentan expresiones artísticas o comparten proyectos de investigación ambiental.
Logística de la jornada y participación del departamento
La concentración se fijó a las 8:45 en la esquina de Rocamora y 25 de Mayo, desde donde la columna de alumnos, docentes y vecinos marcha con pancartas y música histórica hasta la Plaza Urquiza, frente al municipio, lugar donde se ubica el escenario principal.
Además de los establecimientos locales, instituciones rurales de distintas localidades del departamento realizaron beneficios y colectas para contratar micros y garantizar su presencia. Por su parte, las escuelas de nivel inicial e instituciones del interior que no pueden trasladarse envían producciones y mensajes que son difundidos desde las redes sociales y el sonido del evento.
La deuda con el espacio histórico de Arroyo Verde
Durante la entrevista, Gieco se refirió a la situación del paraje Arroyo Verde sobre la Ruta Internacional 136. Entre 2022 y 2023 se proyectó la construcción de un centro de reconocimiento socioambiental que incluía un museo, infraestructura sanitaria, estacionamiento y un monumento en homenaje a la lucha social.
Aunque la obra inició sus primeros trabajos de infraestructura, el proyecto quedó pausado tras los cambios de gestión y de financiamiento. Recientemente, la Asamblea mantuvo una audiencia con el intendente de Gualeguaychú para reimpulsar las gestiones.
"Está el compromiso de reactivar esa obra. Los planos están aprobados. La ciudadanía de Gualeguaychú merece que ese lugar histórico quede presente para que no se olvide el legado de nuestros vecinos", concluyó Gieco, invitando a toda la comunidad a sumarse a la marcha con pancartas, banderas o distintivos de la época.
