Mientras el juicio por la desaparición de Loan Peña se acerca, emerge un dilema penal incómodo pero decisivo: el silencio también puede ser una estrategia. si el proceso se limita a la sustracción de un menor, la pena prevista por la ley oscila entre cinco y quince años de prisión. Pero si la verdad revelara un desenlace peor, el escenario cambia radicalmente: prisión perpetua. En ese punto aparece la pregunta más difícil del caso. ¿Por qué callan quienes podrían hablar? Leer más
