El estudiante de sexto año Rodrigo Gabriel López, becado internacionalmente por sus estudios en física y mecánica cuántica, enfrenta la amenaza de sanción disciplinaria tras publicar un escrito donde la promo de futuros egresados reclamaron la falta de acompañamiento directivo. Hubo una sentada pacífica y fuerte respaldo comunitario.
Lo que comenzó como una manifestación de disconformidad por parte de los estudiantes de sexto año de la Escuela Secundaria N° 17 “Héroes de Malvinas” en Gualeguaychú escaló en una seria crisis institucional. Rodrigo Gabriel López, alumno de destacada trayectoria académica —quien en marzo de 2026 obtuvo una beca de formación en física cuántica en Perú—, fue amenazado con la expulsión directiva tras publicar un comunicado en representación de sus compañeros de curso.
El desencadenante ocurrió tras el Paseo del Estudiante y la tradicional presentación de camperas. Ante la ausencia de las autoridades escolares en dichos eventos, el cuerpo estudiantil redactó una carta abierta publicada en la red social Facebook el pasado 19 de septiembre. "No reclamamos privilegios, reclamamos presencia", señalaba el escrito firmado en representación del grupo de egresados, remarcando el desencanto frente a la falta de acompañamiento institucional.
"Nos dolió que, siendo muchas veces los primeros en estar para la escuela haciendo cosas de corazón, pintando murales o quedándonos fuera de horario, las autoridades no estuvieran presentes. El manifiesto fue totalmente respetuoso", expresó López.
Según el testimonio del estudiante, el martes posterior a la publicación fue expuesto públicamente frente a más de 150 alumnos y 20 docentes por la rectora de la institución, Sra. Verónica Delfina, quien advirtió que llevaría la situación "hasta las últimas consecuencias y por la vía de la justicia".
La situación se agravó al finalizar la jornada escolar. López fue retenido en un aula reducida junto a tres compañeros por la supervisora zonal, extendiéndose la reunión desde las 13:00 hasta las 16:30 horas sin previa notificación ni autorización de sus padres. Ante la incertidumbre, las familias se agolparon en las puertas del establecimiento exigiendo explicaciones.
Tras una asamblea posterior en el SUM de la escuela, las autoridades, padres y supervisión firmaron un acta acuerdo donde se dejó asentado que la rectora no podía acercarse al alumno ni se tomarían represalias disciplinarias. Sin embargo, en reuniones posteriores, el alumno y sus padres denuncian haber recibido presiones, cuestionamientos sobre su salud mental y advertencias sobre un posible cambio de escenario institucional mediante la modificación del Acuerdo Escolar de Convivencia.
La situación generó un fuerte rechazo en la comunidad educativa. Padres y alumnos autoconvocados realizaron una sentada pacífica en la puerta de la escuela en rechazo a las medidas de expulsión planteadas y elevaron una presentación formal ante la Directora Departamental de Escuelas, Sra. Marta Landó.
A menos de dos meses de finalizar su ciclo secundario, Rodrigo López y sus compañeros continúan esperando una definición clara por parte del Consejo General de Educación (CGE), cuyas profesionales ya tomaron intervención en el caso.
"Esto no es nada personal contra la rectora ni contra la escuela. No queremos ensuciar a la institución; solo hicimos público algo porque sentimos que no estábamos siendo escuchados", concluyó el estudiante.
